08
Feb
10

Rebelión en la granja – Por Andrés Fluxa

Los pájaros

- …Van al cine, se sientan y dicen: “Muéstreme”. Luego sienten deseo de anticipar: “Adivino lo que va a suceder”. Y yo me veo obligado a recoger su desafío: “¡Ah, sí! ¿Conque eso cree? Bueno, vamos a ver”. En Los Pájaros he procedido siempre de tal manera que el público no pueda adivinar cuál será la escena siguiente. (De “El cine según Hitchcock”, François Truffaut)

¡Que gran ciudad San Francisco! Esa ciudad que Mitch comparaba con un hormiguero al pie de un puente.

Fue en la tienda de mascotas “Davidson´s”  donde Melanie conoció a Mitch, un abogado de facciones épicas que buscaba un par de tórtolas, también llamadas “amantes”, “periquitos”, “inseparables” o  “love birds”. Lo raro fue que Melanie, a pesar de la arrogancia con la que se manejó el abogado, lejos de alejarse sintió un extraño deseo de seguirlo hasta Bahía Bodega, un pequeño poblado a 100 kilómetros de San Francisco donde Mitch pasaba sus fines de semana.

El viaje por la carretera de la costa fue maravilloso. Melanie disfrutaba una sensación de estar volando, ese vértigo que da la modernidad, un automóvil descapotable, la velocidad; se sentía libre, fuera de la rutina de la gran urbe. Pero a poco de llegar a Bahía Bodega, luego de sorprender a Mitch, ella también fue sorprendida por el ataque de un pájaro que sin ninguna razón aparente se desbocó en picada sobre su cabeza haciéndola sangrar.

- Melanie ¿Estas bien?

- Si, creo que sí.  ¿Que le hizo hacer eso? – preguntó Melanie aturdida.

- No lo se, es lo más extraño que vi. Arremetió contra usted deliberadamente.

Ese fue el comienzo de un fin de semana inexplicable. En poco tiempo los ataques aumentaron hasta lo incomprensible. Primero fue sólo una gaviota; luego miles. Las preguntas y las hipótesis se hicieron inevitables.

- ¿Melanie, por qué atacan los pájaros? Esto es ridículo, tiene que terminar.

- Tal vez haya uno que es el jefe, un gorrión con mucho poder, un poder especial. Por supuesto que no un poder económico, ni siquiera carismático, no, simplemente un poder natural. Y este gorrión es el que está subido a un gran árbol sin hojas, en el medio de una gran y verde pradera y se dirige a todos los pájaros de todas las especies diciéndoles: “¡Pájaros del mundo entero, uníos! Nada tenéis que perder salvo vuestras plumas.”

- Vamos, deja de bromear.

- Conozco una señora que es ornitóloga…

- Perfecto, vamos a preguntarle a ella Melanie.

- No me dejaste terminar. Lo que iba a decir es que no creo que sirva de mucho recurrir a la ciencia en casos como estos. Un científico o una ornitóloga o lo que sea que se rija por cánones racionales no nos creería. Debemos reconocer, Mitch, que el progreso científico, a pesar de ser el culpable del trabajo en las grandes fábricas, de generaciones y generaciones de hombres alienados, de guerras mundiales y de bombas atómicas, y lo digo en plural porque hay muchas bombas que no han estallado y que siguen ahí, pero además, además Mitch, lo digo en plural porque siempre nos acordamos solamente de Hiroshima. Si alguien pregunta dónde tiraron la bomba los yanquis: en Hiroshima. Hasta los más grandes intelectuales como Resnais y Kurosawa les importa un bledo Nagasaki y se cuelgan de lo más publicitado: Hiroshima. Y hasta muchos saben que la bomba se llamaba “Little Boy” (Pequeño Muchacho), que el tipo que la tiró era Paul Tibbets y hasta podrían decirte que fue lo que pinto en el avión: Enola Gay, el nombre de la madre, que ternura… ¿Y el otro, el de Nagasaki? Ah no, ese tiene menos méritos, es menos taquillero… En fin, no quiero irme de tema, pero lo que te decía es que la ciencia, a pesar de todo eso, nos ha brindado la co-mo-di-dad y muchas cosas fantásticas, pero, querido, jamás podrá explicarnos por qué nos atacan estos pájaros endemoniados.

- Oh, yo pensé que quizás…

- Quizás nada Mitch, no pienses en este momento porque de nada te servirá. No hay patrones de racionalidad, no hay esquemas en tu cabeza humana que puedan ayudarte a resolver lo inesperado. Estamos preparados para responder a la rutina, a lo predecible, agradéceselo a la ci-vi-li-za-ción querido. Por ejemplo, hagamos de cuenta que no nos conocemos, que yo vivo acá y que vos sos el que venís a Bahía Bodega por primera vez. Preguntame dónde queda algún lugar haber…

- Bueno… disculpe señora ¿Me podría decir donde queda el Restaurant “La Marea”?

-  El pato de pibe con viruta se me atascó en la manga de la camisa, traeme tres baños urgentes si no vas a tener que tomar un barco hasta Budapest.

- Ja. No entiendo.

- Y claro que no entendés, porque vos esperabas otra cosa, que tres cuadras para la derecha que dos para la izquierda que en frente de esto o aquello. El mundo está ordenado por leyes y costumbres que nos permiten vivir sin preocuparnos por lo inesperado. Y aunque te suene terrible, podemos esperar ser aniquilados por una bomba, pero no que la humanidad desaparezca por el ataque organizado de un inmenso, gigante, inconmensurable escuadrón de aves. Claro que no. Lo ilógico, lo asombroso, lo fantástico, muy rara vez o nunca aparece en nuestras vidas. El orden impera. Como también tiene su orden el mundo de la naturaleza, el animal y el vegetal. Los procesos de reproducción y de fotosíntesis,  el clima, la temperatura, la lluvia, todo tiene un orden. Así que Mitch, quizás hayamos alterado ese orden y no nos corresponda quejarnos, ni siquiera asombrarnos. Y la ley, literalmente la ley ¿Que puede hacer la policía o un juez? Nada, absolutamente nada. Ante lo desconocido estamos desprotegidos querido; somos más vul-ne-ra-bles de lo que creemos. Además ¿Si éste es el fin del mundo, cual es el problema? No somos el centro del universo, que “gracias a Dios” no podremos alterar, y que de paso me da pie a recordarte que éste es un mundo finito, y ni hablar de la finitud del hombre.

- ¡Es el fin del mundo… una plaga enviada por Dios, un castigo!

- No entendiste nada de lo que dije. No todo tiene que tener una explicación ni una causa ¿No podes soportar que algo quede sin explicación, inexplicable, absurdo, fuera de tus posibilidades, inalcanzable? Ya desde aquel momento no te basto con inventar el origen del mundo, no; tuviste que anexarle como en un combo su final, su destrucción. Y cuando pudiste, cuando las circunstancias tecnológicas te lo permitieron, inventaste volar; y cuando no quisiste que algo vuele inventaste una jaula.

Mitch quedó meditabundo, con la mirada extraviada, un gesto preocupado y recordando aquel gorrión poderoso y un pasaje del Apocalipsis que dice: “Y vi un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios…”. Y Melanie, aunque no escuchó su pensamiento, agregó:

- Te creo si me decís que el ataque de los pájaros es una metáfora de la ruptura Cielo-Tierra en el sentido Espíritu-Cuerpo. Pero en todo caso eso no sería un castigo, sino más bien una consecuencia de la inclinación desmesurada hacia lo terrenal del hombre en los últimos tiempos.

Y así hasta llegar a nada pasaron el fin de semana Melanie y Mitch en Bahía Bodega: corriendo de aquí para allá, escapando de una y otra bandada de pájaros revolucionarios ¿Pero estamos seguros de que fue solamente un fin de semana? No creo que sea tan sencillo como abandonarnos a los límites de la narración.

Me acuerdo de muchas películas, casi todas las que vi, en las que siempre el final feliz cierra la historia a la perfección, tal como queremos. Pero esto no es una película, no, no, no… Esto no es ficción donde más allá de los títulos no queda nada. Donde las letras suben como diciendo “bueno amigos se termino la función y el entretenimiento, ahora todos a casa que ya es hora de volver a la realidad. Hasta la próxima…”. No señores. Tenemos que pensar qué hay en ese mundo desconocido, en el que pocas veces nos animamos a entrar. Aunque sea seguro adentro y peligroso afuera  hay que salir de la cómoda jaula.

- ¿Mitch…?

- Si Melanie.

- Acabo de acordarme de San Francisco y de tu comparación ¿Será que nos hemos vuelto insignificantes en la gran ciudad? Porque si San Francisco es un hormiguero, ¿nosotros que somos?

Rebelión en la granja – Por Andrés Fluxa

Por Andrés Fluxa

- …Van al cine, se sientan y dicen: “Muéstreme”. Luego sienten deseo de anticipar: “Adivino lo que va a suceder”. Y yo me veo obligado a recoger su desafío: “¡Ah, sí! ¿Conque eso cree? Bueno, vamos a ver”. En Los Pájaros he procedido siempre de tal manera que el público no pueda adivinar cuál será la escena siguiente. (De “El cine según Hitchcock”, François Truffaut)

¡Que gran ciudad San Francisco! Esa ciudad que Mitch comparaba con un hormiguero al pie de un puente.

Fue en la tienda de mascotas “Davidson´s”  donde Melanie conoció a Mitch, un abogado con facciones épicas que buscaba un par de tórtolas, también llamadas “amantes”, “periquitos”, “inseparables” o  “love birds”. Lo raro fue que Melanie, a pesar de la arrogancia con la que se manejó el abogado, lejos de alejarse sintió un extraño deseo de seguirlo hasta Bahía Bodega, un pequeño poblado a 100 kilómetros de San Francisco donde Mitch pasaba sus fines de semana.

El viaje por la carretera de la costa fue maravilloso. Melanie disfrutaba una sensación de estar volando, ese vértigo que da la modernidad, un automóvil descapotable, la velocidad; se sentía libre, fuera de la rutina de la gran urbe. Pero a poco de llegar a Bahía Bodega, luego de sorprender a Mitch, ella también fue sorprendida por el ataque de un pájaro que sin ninguna razón aparente se desbocó en picada sobre su cabeza haciéndola sangrar.

- Melanie ¿Estas bien?

- Si, creo que sí.  ¿Que le hizo hacer eso? – preguntó Melanie aturdida.

- No lo se, es lo más extraño que vi. Arremetió contra usted deliberadamente.

Ese fue el comienzo de un fin de semana inexplicable. En poco tiempo los ataques aumentaron hasta lo incomprensible. Primero fue sólo una gaviota; luego miles. Las preguntas y las hipótesis se hicieron inevitables.

- ¿Melanie, porque atacan los pájaros? Esto es ridículo, tiene que terminar.

- Tal vez haya uno que es el jefe, un gorrión con mucho poder, un poder especial. Por supuesto que no un poder económico, ni siquiera carismático, no, simplemente un poder natural. Y este gorrión es el que está subido a un gran árbol sin hojas, en el medio de una gran y verde pradera y se dirige a todos los pájaros de todas las especies diciéndoles: “¡Pájaros del mundo entero, uníos! Nada tenéis que perder salvo vuestras plumas.”

- Vamos, deja de bromear.

- Conozco una señora que es ornitóloga…

- Perfecto, vamos a preguntarle a ella Melanie.

- No me dejaste terminar. Lo que iba a decir es que no creo que sirva de mucho recurrir a la ciencia en casos como estos. Un científico o una ornitóloga o lo que sea que se rija por cánones racionales no nos creería. Debemos reconocer, Mitch, que el progreso científico, a pesar de ser el culpable del trabajo en las grandes fábricas, de generaciones y generaciones de hombres alienados, de guerras mundiales y de bombas atómicas, y lo digo en plural porque hay muchas bombas que no han estallado y que siguen ahí, pero además, además Mitch, lo digo en plural porque siempre nos acordamos solamente de Hiroshima. Si alguien pregunta dónde tiraron la bomba los yanquis: en Hiroshima. Hasta los más grandes intelectuales como Resnais y Kurosawa les importa un bledo Nagasaki y se cuelgan de lo más publicitado: Hiroshima. Y hasta muchos saben que la bomba se llamaba “Little Boy” (Pequeño Muchacho), que el tipo que la tiró era Paul Tibbets y hasta podrían decirte que fue lo que pinto en el avión: Enola Gay, el nombre de la madre, que ternura… ¿Y el otro, el de Nagasaki? Ah no, ese tiene menos méritos, es menos taquillero… En fin, no quiero irme de tema, pero lo que te decía es que la ciencia, a pesar de todo eso, nos ha brindado la co-mo-di-dad y muchas cosas fantásticas, pero, querido, jamás podrá explicarnos porque nos atacan estos pájaros endemoniados.

- Oh, yo pensé que quizás…

- Quizás nada Mitch, no pienses en este momento porque de nada te servirá. No hay patrones de racionalidad, no hay esquemas en tu cabeza humana que puedan ayudarte a resolver lo inesperado. Estamos preparados para responder a la rutina, a lo predecible, agradéceselo a la ci-vi-li-za-ción querido. Por ejemplo, hagamos de cuenta que no nos conocemos, que yo vivo acá y que vos sos el que venís a Bahía Bodega por primera vez. Preguntame dónde queda algún lugar haber…

- Bueno… disculpe señora ¿Me podría decir donde queda el Restaurant “La Marea”?

-  El pato de pibe con viruta se me atascó en la manga de la camisa, traeme tres baños urgentes si no vas a tener que tomar un barco hasta Budapest.

- Ja. No entiendo.

- Y claro que no entendés, porque vos esperabas otra cosa, que tres cuadras para la derecha que dos para la izquierda que en frente de esto o aquello. El mundo está ordenado por leyes y costumbres que nos permiten vivir sin preocuparnos por lo inesperado. Y aunque te suene terrible, podemos esperar ser aniquilados por una bomba, pero no que la humanidad desaparezca por el ataque organizado de un inmenso, gigante, inconmensurable escuadrón de aves. Claro que no. Lo ilógico, lo asombroso, lo fantástico, muy rara vez o nunca aparece en nuestras vidas. El orden impera. Como también tiene su orden el mundo de la naturaleza, el animal y el vegetal. Los procesos de reproducción y de fotosíntesis,  el clima, la temperatura, la lluvia, todo tiene un orden. Así que Mitch, quizás hayamos alterado ese orden y no nos corresponda quejarnos, ni siquiera asombrarnos. Y la ley, literalmente la ley ¿Que puede hacer la policía o un juez? Nada, absolutamente nada. Ante lo desconocido estamos desprotegidos querido; somos más vul-ne-ra-bles de lo que creemos. Además ¿Si éste es el fin del mundo, cual es el problema? No somos el centro del universo, que “gracias a Dios” no podremos alterar, y que de paso me da pie a recordarte que éste es un mundo finito, y ni hablar de la finitud del hombre.

- ¡Es el fin del mundo… una plaga enviada por Dios, un castigo!

- No entendiste nada de lo que dije. No todo tiene que tener una explicación ni una causa ¿No podes soportar que algo quede sin explicación, inexplicable, absurdo, fuera de tus posibilidades, inalcanzable? Ya desde aquel momento no te basto con inventar el origen del mundo, no; tuviste que anexarle como en un combo su final, su destrucción. Y cuando pudiste, cuando las circunstancias tecnológicas te lo permitieron, inventaste volar; y cuando no quisiste que algo vuele inventaste una jaula.

Mitch quedó meditabundo, con la mirada extraviada, un gesto preocupado y recordando aquel gorrión poderoso y un pasaje del Apocalipsis que dice: “Y vi un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios…”. Y Melanie, aunque no escuchó su pensamiento, agregó:

- Te creo si me decís que el ataque de los pájaros es una metáfora de la ruptura Cielo-Tierra en el sentido Espíritu-Cuerpo. Pero en todo caso eso no sería un castigo, sino más bien una consecuencia de la inclinación desmesurada hacia lo terrenal del hombre en los últimos tiempos.

Y así hasta llegar a nada pasaron el fin de semana Melanie y Mitch en Bahía Bodega: corriendo de aquí para allá, escapando de una y otra bandada de pájaros revolucionarios ¿Pero estamos seguros de que fue solamente un fin de semana? No creo que sea tan sencillo como abandonarnos a los límites de la narración.

Me acuerdo de muchas películas, casi todas las que vi, en las que siempre el final feliz cierra la historia a la perfección, tal como queremos. Pero esto no es una película, no, no, no… Esto no es ficción donde más allá de los títulos no queda nada. Donde las letras suben como diciendo “bueno amigos se termino la función y el entretenimiento, ahora todos a casa que ya es hora de volver a la realidad. Hasta la próxima…”. No señores. Tenemos que pensar qué hay en ese mundo desconocido, en el que pocas veces nos animamos a entrar. Aunque sea seguro adentro y peligroso afuera  hay que salir de la cómoda jaula.

- ¿Mitch…?

- Si Melanie.

- Acabo de acordarme de San Francisco y de tu comparación ¿Será que nos hemos vuelto insignificantes en la gran ciudad? ¿Porque si San Francisco es un hormiguero nosotros que somos?

06
Feb
10

EL Sirviente: Servir por la causa – Por Andrés Fluxa

El sirviente, de Joseph Losey

El sirviente, de Joseph Losey

“Mientras yo intento liberarme del dominio del prójimo, el prójimo intenta liberarse del mío; mientras procuro someter al prójimo, el prójimo procura someterme”

(Sartre: El ser y la nada)

“Si tú eres, soy yo el que no soy y si yo soy eres tú el que no es”

(Lacan)

El Director. Causas y consecuencias.

Un fanático suele usar muy seguido la palabra hereje. Ese fue el caso de Joseph McCarthy, descendiente de irlandeses, abogado y político que llegó a ser senador del Estado de Wisconsin en 1947. McCarthy fue el impulsor de un movimiento anticomunista y antianarquista conocido como “caza de brujas” (hoy también macartismo) que se ocupo de perseguir a escritores, científicos, profesores, artistas, actores y directores. Por suerte los excesos tarde o temprano son juzgados a favor de la cordura; este personaje terminó desacreditado y murió de cirrosis el 2 de mayo de 1957. En las “listas negras” figuraban nombres como Gary Cooper, Charles Chaplin, Jules Dassin, Humphrey Bogart, Gene Kelly y, por supuesto Joseph Losey, que tuvo que exiliarse en Europa donde, entre otras cosas, empezaría su colaboración con el dramaturgo británico Harold Pinter, unión que daría como resultado tres películas: “Accidente” (1967), “El mensajero del amor” (1970) y “El Sirviente”, la primera de la serie con la cual Pinter comenzaba a incursionar en el medio cinematográfico.

El argumento.

Lugar: ¿Londres? Tiempo: Década de los sesenta. Situación: Después de exponer su pasado y cualidades laborales, un mayordomo consigue trabajo en la casa de un aristócrata que, poco a poco, por diversas circunstancias, termina perdiendo toda autoridad y cordura, viéndose sobrepasado por su sirviente que pasa a disponer del poder y posesión de la mansión.

Desarrollo-Análisis.

Barret, vestido como un caballero, camina de forma gallarda por la calle; es el sirviente. Llega puntualmente a su cita laboral. La puerta esta abierta, no hay muebles porque es recién comprada. Entra. Su futuro señor se ha quedado dormido y aduce “demasiada cerveza con la comida”. Es entrevistado y se le advierte que necesitará “alguien que cuide todo en general”. En este simple comienzo se puede apreciar dos elementos fundamentales para la posterior comprensión del film: la disposición de cada uno y la dependencia total de Tony hacia Barret.

Hay que distinguir dos actitudes diferentes de Barret. Una es cuando esta frente a su amo, cumpliendo con su posición y sus deberes a la perfección, con  celeridad, delicadeza y sumisión. Ahora bien, en las escenas que muestran a Barret fuera del ojo avizor de Tony, en soledad o fuera de la casa, se lo puede ver en su expresión real, no condicionado por su rol y despojado de melindres. Hay numeroso ejemplos de esto. Uno cuando aparece Barret con guantes para servir la cena, pero en la siguiente escena está fumando sosteniendolos con desprecio y hasta con repugnancia. Lo mismo pasa cuando sale de la casa: ahí, fuera de la mansión, Barret es seguro y agresivo, como cuando se encuentra en una cabina, en la calle, hablando por teléfono y unas damas que lo instigaban para que se apresure son maltratadas verbalmente. Esas actitudes son la ira acumulada por las constantes situaciones que debe sufrir por su condición de sirviente. Su dignidad es pisoteada tantas veces que es generadora de un resentimiento que estalla en lugares que no lo comprometen.

Dialogo para el ego argentino. La clase alta británica y sus excursiones imperialistas al Nuevo Mundo.

-         Yo estuve en Argentina de niña. Encontré Argentina fascinante.

-         Será muy interesante.

-         Fascinante querido.

Comienzo de la ocupación.

Cuando Barret tiene que salir por unos días, deja a su hermana Vera a solas con Tony.  En ese momento se produce una situación memorable. En la cocina Vera seduce a Tony, envuelto en el encanto prohibido y amoral de sus faldas cortas. La escena se estira, se ahogan los personajes, se ahoga el espectador. Unas gotas caen repetidamente sobre la pileta de acero y su ruido anormal aumenta la tensión hasta una dimensión agobiante que es atravesada súbitamente por una no menos ruidosa llamada telefónica que nunca será contestada: deseo, caída en el placer pecaminoso, perdida de poder en Tony y aumento en Barret.

Aparecen muchos otros recursos técnicos que marcan los antagonismos y los diferentes estados de animo (luces y sombras, picados y contrapicados, etc.) y que deberían servir como ejemplos en muchos directores actuales que han llevado el lenguaje cinematográfico a un plano de simpleza y mediocridad. Pero quiero presentar otro ejemplo del uso de sonido en forma de contrapunto. Es la escena en la que Tony, acompañado de su novia Susan, llega a la casa y ve desde la vereda la luz de su habitación prendida; Barret está por ser descubierto en una situación que no lo favorece; a medida que Tony y Susan se acercan a la casa, cuando se acerca el momento crucial y el espectador sabe que lo es, en ese momento que estamos aferrados al personaje de Barret y no queremos verlo en problemas, ahí, para aumentar la angustia de todo, escuchamos un tren que parte, acelerando cada vez más, y decorando otro gran momento con un agudísimo silbido. Más allá del detalle sonoro, una vez que pasamos al interior de la casa no hay que perderse la escena que muestra a Barret saliendo de la habitación. Pero no termina acá. Mientras Susan lo instiga a que haga algo porque es su casa y tiene que imponerse, a Tony se lo ve desmoronado y confuso al tiempo que un reloj da la hora justa con sus correspondientes campanadas que resuenan en su cabeza. Y como si fueran pocos recursos, el devenir de la historia muestra a los cuatro personajes en una misma toma gracias a un elemento que aparecerá asiduamente; el espejo.

Algunas posibles conjeturas.

Lucha de clases, marxismo, relaciones de poder. Perversión, deseo, homosexualidad, objetos, fetichismo, parafilias. Represión, roles, construcciones sociales, naturaleza, etc., etc., etc. Mucho se ha dicho, mucho se puede decir, todo puede encajar o no, pero me limitaré a lo siguiente.

Terrenos escabrosos.

Simplificando mucho diré que para Hegel las condiciones de amo y esclavo tienen un origen, un primer enfrentamiento, a raíz del cual si uno devino esclavo es porque prefirió serlo, ya que antes de este había igualdad. Ambos deben sobrevivir al enfrentamiento. Así, el esclavo reconoce su posición y crea al amo, le da validez, sentido y forma; se somete voluntariamente a un trabajo servil. Vemos así, por medio de Hegel, que no sólo encontramos sometimiento en la relación amo-esclavo sino también reconocimiento. “La autoconciencia es en sí y para sí en tanto es en sí y para sí otra autoconciencia, sólo en cuanto se la reconoce”.

En adelante el amo se satisface sin hacer esfuerzo alguno, disfruta pasivamente y se podría decir que deja su condición animal. Se ha realizado como consumidor pasivo, ocioso ante la Historia, dependiente de la cosa, de la producción del esclavo, de su producción. Mientras, al esclavo no le pertenece la cosa, no puede encontrar placer en ella y la condición a la cual aspira es un ideal que le es ajeno. El deseo de alcanzar ese estado motiva la acción que se opone a la del amo. Es el esclavo quien crea y quien podrá desarrollarse activa y, por consiguiente, humanamente; es quien querrá abandonar su estado, reconociendo la libertad en el otro, mientras que el amo permanece igual en su condición esencial y es gracias al esclavo. Kojève nos dice que “el amo no es sino el catalizador de la historia que será realizada, acabada y revelada por el esclavo”.

A todo esto, ¿que significa el espejo?

Podemos hablar de ilusión, engaño, deformidad, duplicación, opuestos, reciprocidad, reconocimiento, pero sin duda hay que hacer referencia a la “fase del espejo” de Lacan, el cual dijo que “Hegel mostró (…) que la realidad (…) de cada humano está en el ser del otro…Hay alienación recíproca”.

La realidad. Devoradora de sueños.

La dialéctica del amo y el esclavo de Hegel resulta un tanto ingenua y, sin duda, refutada por una realidad que mantiene a cada cual en su lugar. Si bien es cierto que las condiciones han mejorado gracias a las luchas, el orden arrastrado a través de los años no ha variado en su base. Además, aquellas mejoras solo corresponden a una parte de la población, mientras que el resto vive aun sumido en una oculta esclavitud. Por otra parte, ¿quien es libre?

Pero este articulo no habla, directamente, de la realidad, sino más bien de una película. El Sirviente triunfó sobre el amo. A Tony se lo recordará por su última aparición en la pantalla como una sombra de lo que había sido, trastornado, arrastrándose por lo que era su fortaleza, cayendo finalmente a las puertas de la habitación donde Barret disfrutaba de su victoria. La relación dialéctica tuvo sus resultados gracias a una maquina de sueños: el cine.

Ficha:

Titulo original: “The Servant” (Reino Unido, 1963).

Director: Joseph Losey.

Producción: Joseph Losey, Norman Priggen (Elstree/ Springbok Prods.).

Argumento: Robin Maugham, novela homónima.

Guión: Harold Pinter.

Fotografía: Douglas Slocombe (B/N).

Música: John Dankworth.

Dirección artística: Richard MacDonald.

Interpretes principales: Dirk Bogarde (Hugo Barrett), Sarah Miles (Vera), Wendy Craig (Susan) y James Fox (Tony).

02
Feb
10

Invictus, oda al perdón – Por A. F.

Invictus, de Clint Eastwood

Invictus, de Clint Eastwood /

Por segunda vez consecutiva el viejo cascarrabias me hizo llorar. Será que me estaré poniendo sensible o que Clint Eastwood tiene ese don de tocar los filamentos de los sentimientos y arrancar toda la ternura y los buenos deseos que guardamos. Ya con Gran Torino nos hizo pensar un mundo mejor que supere las diferencias raciales. Ahora, con Invictus, que decir…

Una fuerza incalculable atraviesa toda la película de la mano de Nelson Mandela: el perdón. Comprender la dimensión de un líder como Mandela y más que nada lo que realmente implica el perdón en ese personaje, desnuda la mediocridad de nuestras vidas.

La humanidad como grupo no tiene una meta. Puede que la tenga de forma individual: podemos proponernos dinero, un auto, una casa, una familia o deslumbrarnos con el último lanzamiento de Apple y no ver la hora de tener el iPad en nuestras manos. Más o menos esas son nuestras metas como individuos. Pero la humanidad como un todo (la suma de los individuos) flota sin control en el río caudaloso de la historia. Nada, absolutamente nada, le da sentido. Y no es que tenga culpa en esto, simplemente no tiene opción, no tiene dirección.

En esa confusa tormenta donde nada se ve, algunas personas funcionan como faros para la humanidad. Nelson Mandela fue una de ellas, y la fuerza de su luz procedía del perdón.

Mandela supo entender que la única forma de conseguir verdaderos logros para su nación era buscando la reconciliación de las partes, que todos se dirijan hacia un lugar. En ese caso se presenta como un guía que le muestra el camino a su pueblo. Pero es interesante pensar que la fuerza del perdón puede encaminar un colectivo hacia una meta y, a la vez, cumplir con el máximo objetivo que pueda proponerse una persona como individuo. Mandela lo afirma: “El perdón libera el alma”.

Con la tolerancia como estandarte Nelson Mandela conduce a su pueblo y al mismo tiempo se libera a sí mismo del rencor, de la violencia y de los deseos de venganza. Seguramente también pueda verse todo como un cálculo político, pero qué cálculo por dios. Cualquiera en su lugar después de pasar 27 años en la cárcel saldría con bastante odio hacia quienes lo encarcelaron. Mandela eligió perdonar. Todos deberíamos pensar en actitudes semejantes y no tanto en comprarnos un iPad.

Invictus
por William Ernest Henley

Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma

Oda al perdón

Emerge del cielo hacia tu cuerpo
Volando entre el tiempo y la tierra
Sin respetar las cadenas del esclavo
Y alejando del suelo la tristeza

Es la libertad que regresa
Aquella que es de sangre y alma
A limpiar con su aire la maleza
Que fue sembrada con cada lágrima

Una acción que parece imposible
Arrancar el dolor de las entrañas
Conocer el alma de forma visible
Tener todo aquello que anhelas

Que el odio y el orgullo puedan perecer
Y sobre sus tumbas otro paraíso del edén
Que la paz en la carne pueda crecer
Y que ganen aquellos que siempre pierden.

Aunque estas palabras no piden utopías
Solo que el hombre vuelva a comenzar
Que la vida y la razón sean guías
Para aquella felicidad que pretendo alcanzar

No es necesario volver a nacer
No nace de la carne esa acción
Si no de lo más humano del ser
Aquella acción se llama perdón

Invictus

por William Ernest Henley

Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma

23
Ene
10

El cuato poder, por A. F.

Cristina y Cobos

Cristina y Cobos

Hoy me propuse hacer un pequeño análisis periodístico.

Resulta que en Cañada de Gómez tenemos Radio Del Plata, que ya sabemos que fue comprada por el Grupo Electroingeniería, afín al gobierno. Pasó que escuchando esa radio no pude evitar que una propaganda de la Revista Veintitrés me seduzca con el anuncio de una nota que publica este mes desenmascarando la conspiración de Julio César Clero Cobos contra el gobierno de los Kirchner. Así que entré en Internet para ver de qué se trataba. A continuación el link para leerla:

http://www.elargentino.com/nota-73859-medios-120-La-conjura-de-Cleto.html

Pero, después de leer semejante material, la pregunta que surgió fue: ¿Quien es el dueño de la revista? Entonces continué mi búsqueda y descubrí que se trata de Sergio Szpolski. ¿Quieren enterarse quien es? Lean esto:

http://www.informaticat.com.ar/spolski_mercenario.html

No es fácil descifrar una realidad lejana. Nuestro único medio es el periodismo. El cuarto poder construye un mundo paralelo al real, un mundo a medida para cada dueño de cada medio. Naturalmente Cleto no es ningún santo, y menos de mi devoción, pero los K menos. ¿Que nos queda? ¿A quien creerle?

Bueno, que más, a sacar conclusiones propias.

16
Ene
10

Gran Torino, por A. F.

Fotograma de Gran Torino

Fotograma de Gran Torino /

“… las ciencias exigen cada vez más y nosotros exigimos cada vez menos. Olvidamos que la mejor forma de deshonrar al ser humano es no exigirle aquello que es capaz de alcanzar”. (George Steiner)

El viejo cascarrabias me hizo llorar. No lo voy a negar. Tampoco voy a negar que en los primeros quince minutos pensé que por lo que estaba viendo no era justo que esa película haya sido bien considerada. Me parecía uno más de esos argumentos harto conocidos sobre el tipo duro que de a poco se afloja gracias a la amabilidad y persistencia del (en un principio) “enemigo”. Parecía bastante claro lo que iba a pasar: Walt Kowalski (Clint Eastwood) es un veterano de la Guerra de Corea que ha resistido el paso del tiempo en su casa de siempre y ahora ve que su vecindario está plagado por inmigrantes Hmong del sudeste asiático, a los que desprecia. Ese personaje racista, nacionalista, ermitaño, antisocial, de a poco, por diferentes circunstancias, terminaría ablandándose. Eso era lo que esperaba y eso fue lo que pasó. Pero el viejo cascarrabias me tapó la boca. Esa cualidad de algunas películas (o si se quiere del director) de mejorar con su desarrollo es propia de los buenos cuentistas o narradores orales. Quizás empiecen un poco desencajados o fríos, pero al rato se sueltan, entran en confianza con el público, y todo cambia.

Luego de ver Gran Torino se puede hablar de: nacionalismo, racismo, guerra y sus secuelas en veteranos, culpa, pecado, religión, muerte y sacrificio como redención, cultura, familia, vejez y, también, sobre autos y qué bueno que está el Ford Gran Torino de 1972. Pero hablemos de maestros (referentes), aprendientes y disciplina.

Antes que nada aclaremos algo. La disciplina no tiene que ver con castigos corporales. “Disciplina” proviene de “discípulo”. Entonces, en su cabal sentido, “disciplina” es la condición del discípulo respecto tanto a su maestro como a lo que aprende. Podríamos afirmar que disciplina es la condición sine qua non del conocimiento. La formula sería la siguiente: sin disciplina no hay discípulo, sin discípulo no hay maestro y sin ambos no hay conocimiento que transmitir, construir o discutir. Por eso es preocupante para la educación la concepción negativa de la palabra “disciplina”. No sólo es preocupante, sino que podría afirmarse que es un virus que carcome las bases, la lógica y el sentido del sistema educativo.

En Gran Torino se manifiesta el rol de discípulo en Thao, el pequeño de la familia vecina de Walt Kowalski. Thao está al borde de una encrucijada que le ofrece dos opciones: o te unís a la pandilla de tu primo que te ofrecerá protección o quedarás sólo para enfrentarte a la violencia de las calles. Ante ese abismo que la vida propone aparece Walt para tenderle una mano. Ese personaje (que le queda como un traje a medida a Clint Eastwood) será el referente para Thao. Por supuesto que no será fácil para el pequeño saltamontes. Dijimos que Walt es un tipo duro y como tal aprecia la disciplina. Ese es el circuito: maestro (referente) + discípulo + disciplina =  conocimiento. ¿Pero donde está el conocimiento en Gran Torino? Bueno, el esquema del conocimiento enseñante-aprendiente no siempre debe reducirse al aula de una escuela ni a las matemáticas. Walt Kowalski le enseña a Thao a ser un hombre, le enseña valores, le enseña sobre la vida y la muerte. Nada menos.

Ah… Y en el testamento le deja el Ford Gran Torino, que es lo mejor que le puede pasar a un joven de la edad de Thao, después de haber aprendido sobre la vida y la muerte, naturalmente.

Ficha:

Dirección: Clint Eastwood.

País: USA.

Año: 2008.

Duración: 116 min.

Género: Drama.

Interpretación: Clint Eastwood (Walt Kowalski), Christopher Carley (padre Janovich), Bee Vang (Thao), Ahney Her (Sue), Brian Haley (Mitch), Geraldine Hughes (Karen), Dreama Walker (Ashley), Brian Howe (Steve), John Carroll Lynch (Martin), William Hill (Tim Kennedy), Brooke Chia Thao (Vu).

Guión: Nick Schenk; basado en un argumento de David Johannson y Nick Schenk.

Producción: Clint Eastwood, Robert Lorenz y Bill Gerber.

Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens.

Fotografía: Tom Stern.

Montaje: Joel Cox y Gary D. Roach.

Diseño de producción: James J. Murakami.

Vestuario: Deborah Hopper.

Estreno en USA: 9 Enero 2009.

Estreno en España: 6 Marzo 2009.

08
Ene
10

Un cielo atrás de América, Por A. F.

Guardería Infantil - Cañada de Gómez

Guardería Infantil - Cañada de Gómez /

Debe ser porque está “atrás”. La guardería ya tiene 38 años de actividad pero muy pocos la conocen.

Algunos de los que llevaron el proyecto adelante fueron Goritzia Piccini, que aún permanece en la comisión, el Padre Amiratti y  Ede de Peralta.

Funcionó 18 años en la vecinal “17 de Agosto”, hasta que la Municipalidad de entonces donó un terreno, justo al lado, donde se empezó a construir el edificio que actualmente ocupa. Como suele decirse, es la guardería que está “atrás de América”.

Atrás o delante, es parte de esa América del subdesarrollo.

Sí, Cañada de Gómez es Latinoamérica. Aunque no estemos acostumbrados a considerarnos así, los argentinos somos latinos y como tales no escapamos a los problemas propios del “continente de las desigualdades”. La corrupción, la incapacidad política, los problemas estructurales o la historia, sea lo que sea que queramos poner como culpable, no nos permiten quedar fuera de los conflictos sociales propios del continente.

Para intentar compensar la balanza hay personas que en silencio luchan, hacen, sufren y ríen con ese placer que brinda la satisfacción de ayudar día a día a quienes lo necesitan.

La misión original de la Guardería fue contener a los chicos de los padres que trabajaban. Con el paso del tiempo fue cambiando su dinámica. Ya dejo de ser algo circunstancial para ser casi una necesidad. Porque muchos no tienen que comer. Inclusive algunos se bañan y se cambian allí. Es casi como un hogar pero sólo de día, lo que se llama también “centro de día”.

“Los problemas que tenemos ahora ya no se solucionan con comida y ropa nada más, hay problemas mucho más complejo, porque por ejemplo los chicos tienen problemas en la escuela o con los padres, porque son familias que se desarman y se vuelven a armar, y ellos tienen todos esos conflictos encima que los descargan como pueden. Y por el contacto diario que hay una sabe que problemas tiene cada uno. Entonces, por ejemplo, trajimos una psicóloga para que los ayude, y si pasa algo en la escuela vamos a hablar, o intercedemos ante Acción Social de la Municipalidad si vemos que alguna familia necesita ayuda. Así que muchas veces nuestra misión no es sólo ayudarlos a ellos, porque la fuente del problema está en otro lado, está en la casa”.

La Guardería trata de no descuidar la educación. Se preocupan de que los chicos hagan la tarea y tienen apoyo escolar en lengua y matemáticas. También, con las donaciones de computadoras que llegan a través de la gente, la guardería armó su propia sala de computación. Ese año que tuvieron informática por primera vez fue muy bueno para los que no tenían una computadora en su casa y que en la escuela sufrían problemas en esa materia.

La Guardería tiene una sala de jardín, a la que van chicos de dos a seis años. Después se divide en otra que va de 7 a 16, aunque en realidad no hay límites de edad. “Mientras necesiten la guardería pueden venir. Muchos son grandes y siguen viniendo, aunque no lo necesiten”. Hay una explicación muy sencilla: están cómodos.

“Una pasa a ser su segunda madre. Vienen a la mañana temprano, dormidos, con fiebre, y hay que atenderlos. Y los conocemos cuando están tristes y cuando están alegres. Sabemos todo de ellos. Por ejemplo cuando se van de viaje vienen con la lista y les ayudamos a preparar todo lo que les falta. Y muchas veces tenemos que poner plata entre nosotras para comprarles las cosas”.

En el verano desborda. Tienen más de 100 chicos y tuvieron que cerrar la inscripción. En esta época llegan a la Guardería los del turno mañana y tarde.

El edificio está viejo y deteriorado. Los números (rojos) no cierran y les es imposible hacer reformas. Cenas, rifas, bolsillos propios, todo sirve para tapar los baches. Pero las actividades no paran. Si no hay dinero encuentran voluntad. Por eso son posibles talleres llevados adelante por personal no remunerado: artesanía, pintura, dibujo, carpintería. Tampoco cobra la persona que se encarga del apoyo escolar de lengua y matemáticas, y el profesor de computación muy poco, como suele decirse “algo simbólico”.

Por si esto fuera poco también son conscientes de las necesidades recreativas. Los llevan de viaje a Rosario, al shopping, al museo de los niños, a los juegos, al planetario. “Cuando podemos hacemos cosas para que ellos no sientan la diferencia con otros chicos”.

A pesar de todo, la Guardería no recibe las gracias de los adultos. En cuanto a los chicos…

“Los chicos son una maravilla. Son cariñosos. En la calle se matan por saludarte. Por los chicos hacemos cualquier cosa. Son hermosos por dentro. Y este trabajo que hacemos acá lleva mucho tiempo, y estamos gratis, por eso agradezco que mi familia me apoye, porque si no… no podría. Y estamos porque nos gustas. Acá pasas momentos bárbaros. Vienen, te abrazan, te besan. Esa es una satisfacción que no tiene comparación, que no se iguala con nada. Y ellos también se sienten bien. El otro día los agarro y les pregunto ¿Ustedes porque vienen?, porque hay algunos que ya tienen 18, y me dicen que porque se sienten bien. Ni la lluvia los para. Vienen mojados, se bañan y se cambian acá, es como su segundo hogar. Aunque, después, cuando son grandes, cuando ya son padres que traen a sus hijos, es como si se avergonzaran de haber estado en la Guardería”.

Es una lástima. Parece ser cierta la máxima  bíblica: de los niños será el reino de los cielos.

30
Dic
09

Lo mejor del año

Hola compañero belicoso. Llegamos a fin de año y tal como muchos suelen hacer por esta época he decidido hacer un balance.

Balances los hay de todo tipo: laborales, profesionales, materiales, sentimentales, espirituales, etc. Pero en este caso el balance es musical.

Fue un año muy fructífero. He descubierto mucha y muy buena música. Pero, como suele decirse (aunque no coincida) sobre gustos no hay nada escrito. Así que este post se presta para el comentario, la crítica y recomendaciones.

Por supuesto que falta mucho. Y a pesar de los posibles ataques de nacionalistas, latinos o ibéricos, debo decir que, por diferentes motivos, no hay música en español.

Paciencia con la carga. Recomiendo play, pausa y esperar un tiempo. Creo que algunos valdrán la pena. Que lo disfrutes, o no…

25
Dic
09

Le trou / La evasión, Por A. F.

Afiche de la pelíla Le trou

Le trou /

Le trou deja un sabor amargo. La moral se cae a pedazos. Las dudas afloran. Le trou logra lo que muchos discursos no podrían: Dudar.

Los duros, secos, estrepitosos sonidos que provoca cualquiera de los dos boquetes que deben hacer los protagonistas para escapar, repiquetean en la cabeza del espectador al punto de provocarle sufrimiento con cada golpe. La explicación es que no debe haber persona en el mundo que haya visto esta película que no deseó la libertad de esos hombres. Y eso resulta de una inhumana condición que transmite la película, que es la no-libertad, el encierro.

Cada golpe resulta insoportable. Podría ser una buena definición del género suspenso. Por lo menos en este caso se explica así: El cine de suspenso es aquél que provoca en el espectador una inquietud, casi un dolor interno por las tragedias que puedan acosar a los personajes con los cuales simpatiza.

Criminales, asesinos, ladrones. Quien sabe lo que esos bandidos han hecho. Sin embargo queremos que escapen. Pensamos: “Que no los escuchen; están haciendo demasiado ruido”.

De tal forma surge naturalmente esa identificación que cuando un integrante del grupo traiciona al resto y provoca lo que tanto temíamos, pasamos a odiar a ese individuo que antes nos resultaba simpático.

Con decir que hasta los policías desprecian al traidor. Los mismos componentes del sistema parecen dudar de sus bondades.

Le trou demuestra el nulo avance que se ha hecho en tantos años en cualquier sentido que vaya más allá del simple análisis científico. Tratar a un criminal sometiéndolo a una condición opuesta a la naturaleza humana es una idiotez, propia de una imaginación paralizada por mecanismos conservadores que temen al cambio.

Descarga:

http://www.megaupload.com/?d=4KCYKUEY

TITULO EN ESPAÑOL: La evasión
AÑO: 1960
PAÍS: Francia
DIRECTOR: Jacques Becker
GUIÓN: Jose Giovanni, Jacques Becker, Jean Aurel (Novela: Jose Giovanni)
MÚSICA: No tiene
FOTOGRAFÍA: Ghislain Cloquet (B&W)
REPARTO: Philippe Leroy, Marc Michel, Michel Constantin, Jean Kéraudy, Raymond Meunier, André Bervil
PRODUCTORA: Coproducción Francia-Italia

Especificaciones del video:
Formato: .rmvb
Tamaño: 418MB (439254603 bytes)
Duración: 02:05:36
Resolución: 720 x 400

25
Dic
09

The Grand Archives – Grand Archives

Grand Archives - The Grand Archives

Grand Archives - The Grand Archives

Grand Archives, liderada por Matt Brooke (ex Band of Horse), es una de esas bandas con sabor a pasado. Parecen venir de un espacio temporal distorsionado del cuál se pueden reconocer partículas comunes. Es como decir “¿Dónde escuché esto antes? Estoy seguro que…?”.

Este disco debut, llamado como su banda, se compone de variadas melodías. Una hibrides surca el disco y hacia el final ya no sabemos que fue lo que escuchamos. En una reseña que encontré precisa: “Sus canciones tanto evocan las melodías y armonías de Crosby, Stills, Nash & Young o los Buffalo Springfield, como al pop vocal de Association o Beach Boys, el soft-rock de America, el jangle-pop de los Byrds, o los arreglos y vocales sunshine pop de los grupos ideados por Curt Boettcher”.

Sin duda el mejor momento del disco es “Miniature Birds”. Después de escuchar este tema es muy probable que ese silbido pegajoso nos acompañe buena parte del día o de la semana sonando en nuestra memoria.

Vale la pena repasarlo.

Descarga:

http://rs240.rapidshare.com/files/96213585/Grand_Archives-The_Grand_Archives-2008-RHoIM.zip

06
Dic
09

La Ola / Die Welle, por A. F.

Claro que todos repudiamos las formas de control de masas, pero la película “La Ola” parece dejar una misteriosa puerta abierta. Y sí, en ella se encuentran representados los tópicos negativos de los sistemas de control (enfrentamiento con el “otro”, represión, violencia), aunque en esta ocasión quedaran a un lado para ver qué hay detrás de esa puerta.

Afiche de la película /

En el film las cosas suceden rápido, y esto tal ves le quita verosimilitud. Pero la encrucijada que presenta es inevitable y a eso vamos. Resumiendo: para atrapar la atención de sus alumnos un profesor lleva adelante un experimento que busca simular en el aula un régimen totalitario. Todo ese juego deriva con los (pocos) días en un pequeño pero escandaloso movimiento de masa (estudiantil) que poco a poco se sale de control hasta sobrepasar los muros de la clase. Así que su ideólogo decide ponerle fin. Para ello junta a los integrantes de “La Ola” y les propone (para sorpresa del espectador) la extensión de la revolución al resto de Alemania: “Lucharemos contra la injusticia, la pobreza, el hambre; nada nos detendrá”.

Los oleros eufóricos.

Además, entre el grupo, había un arrepentido: “Traigan al traidor” (lo suben al escenario) “¿Qué hacemos con él: lo matamos, lo colgamos, lo torturamos?”.

Consternación.

“Porque eso es lo que se hace en una dictadura, ¿quieren eso?”.

En fin, todos se dan cuenta de que el profesor no estaba incitando el crecimiento de “La Ola”, sino todo lo contrario: la estaba disolviendo mostrándoles el extremo al se había llegado.

Los alumnos se retiran estupefactos. Uno se suicida. FIN.

¿Sabor amargo no? Si la vio estará de acuerdo.

¿Qué pasa aquí? ¿A qué se quiere llegar? Pues bien. Lo raro de todo esto es que los adolescentes vuelven a un mundo individualista, de consumo y sin solidaridad, todas características que había sabido remediar “La Ola”. Y recordemos que las palabras de arenga del líder, antes de que todos se enteren de se trataba de una actuación, fueron para luchar por un mundo mejor, con lo cual todos estuvieron de acuerdo y gritaron “viva”. Pero luego, al segundo, todo se desmorona y la vida continúa.

¿Y si el movimiento continuaba?

No. No se defiende a los movimientos de masas. Simplemente se expone la situación. Así que quedan tres opciones: o la película falla en el planteo, o el dilema no tiene solución o los movimientos de masas no son tan malos.

Por supuesto que más de uno se habrá horrorizado ante la última.

Pero para amainar los ánimos imaginemos un movimiento de masa que lucha por combatir la pobreza, el hambre, la injusticia. ¿La cosa cambia no? Y sin movimiento de masa, desde el individualismo que reina en la actualidad, ¿se puede cambiar algo?

Parece ser que no. Las fuerzas quedan tan fragmentadas y los ideales tan dispersos y/o inexistentes que se vuelve imposible soñar con un mundo mejor. Al contrario, el cambio climático avanza, el hambre, la brecha entre ricos y pobres, la pobreza y la violencia también. Caramba ¿Como se resuelve esto?




yo twitteo, tu twitteas…

Belicosa Music

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