Por Andrés Fluxa /
Snowtown. Australia. Un pequeño pueblo en las afueras de Adelaida se convierte en escenario de lo real.
En muchos casos el cine inventa, crea a partir de la imaginación y de la tecnología. Así, por un lado hay ciencia ficción que nunca tendrá su lugar en la realidad (“La guerra de las Galaxias” o “Volver al Futuro” para nombrar algunas), pero hay otra, otra ciencia ficción, que anticipa lo que vendrá y se convierte en cine mesiánico (por ejemplo, la video llamada de “2001 Odisea en el espacio”).
Pero en muchos otros casos el cine no puede inventar nada y solamente se dedica a ser un medio entre lo que ocurrió y el espectador. Ese es el momento en el que la realidad supera a la ficción.
El mundo es uno pero complejo, y los acontecimientos son múltiples e inalcanzables por la percepción humana. Cuando un acontecimiento se destaca los medios de comunicación lo toman, le dan forma según el formato y el tiempo requerido y llega, más o menos llega, a través de los diversos canales (TV, Radio, Internet) al conocimiento masivo.
Así zarandeada y exhibida la realidad según el rating de lo morboso y lo espectacular, los hechos transcurren en cantidades y pasan a formar parte de una colección imposible de recordar y de analizar, al punto de generarse en el espectador una especie de autodefensa contra el dolor ajeno.
¿Qué hacer ante las desgracias que asolan al mundo? ¿Cómo convivir con ellas? ¿Cómo permanecer tranquilos en nuestras casas? ¿Cómo justificar la pasividad?
Ya en los albores del siglo XX Georg Simmel supo captar ese fenómeno. En aquel entonces, y ante la lógica falta de televisión, Simmel encontró en la ciudad y en sus habitantes esa especie de autodefensa y negación. Así describió con precisión quirúrgica al “urbanitas” de las crecientes urbes, atribuyéndole cierta “indolencia”: “La esencia de la indolencia es el embotamiento frente a las diferencias de las cosas (…) de modo que la significación y el valor de las diferencias de las cosas y, con ello, las cosas mismas, son sentidas como nulas. Aparecen al indolente en una coloración uniformemente opaca y grisácea, sin presentar ningún valor para ser preferidas frente a otras…” (Simmel, Georg, El individuo y la libertad, Barcelona, Ed. Península, 1998, p. 252).
Los medios de comunicación embotan, agobian. Demasiada información y poca reflexión crítica convierten a las noticias en simples variedades del momento. Llenar un espacio, producirlo, entretener, vender. Olvidar pronto.
Pero el cine… el cine es cosa seria. Así pasa con Snowtown.
Fantástica ópera prima del director australiano Justin Kurzel, Snowtown nos brinda todo lo que la noticia no puede: tiempo. La atmósfera creada, la banda de sonido, los planos, las actuaciones, todo con el tiempo suficiente para la descripción psicológica de los personajes y para la compenetración con la historia. Recordar para siempre.
La noticia, mientras tanto, permanece aún, perdida, oculta, disponible en los buscadores, accesible gracias a internet, sí, pero ya lejos, muy lejos de las primeras planas.
Anexo I:
La noticia / elpais.com / REUTERS / EFE – Adelaida – 25/05/1999
“La policía australiana anunció ayer el descubrimiento de restos humanos descompuestos pertenecientes a nueve cuerpos en bidones, en bolsas de basura halladas en un banco cerrado hace cuatro años en Snowtown y en el jardín de un casa de Adelaida, a 150 kilómetros al sur de Snowtown (…) En uno de los bidones se encontró ácido y varios de los cuerpos estaban desmembrados, pero la policía ignoraba ayer todavía cómo se habían producido las muertes…”
“La policía ha descartado hallarse ante un caso de pederastia, drogas, mafias locales o grupos neonazis y trabaja sobre la pista de un fraude a la Seguridad Social. <No creemos que sean asesinatos arbitrarios>, dice Paul Schramm, jefe del grupo de investigadores. Schramm reconoce que, aunque no se ha revelado la identidad de los cadáveres debido al avanzado estado de descomposición, se sospecha de quiénes se pueden tratar. De hecho, los cuerpos fueron hallados tras un año de investigaciones sobre personas desaparecidas en la región, una de ellas desde 1993”.
“Este caso supera el que hasta ahora era el mayor número de asesinatos compulsivos en la historia de Australia, perpetrados por Ivan Milat, el llamado asesino de mochileros, quien entre 1989 y 1992 mató a siete excursionistas australianos, británicos y alemanes y los enterró en un bosque de las afueras de Sidney”.
Anexo II:
Ficha:
Snowtown
AÑO: 2011
DURACIÓN: 120 min.
PAÍS: Australia
DIRECTOR: Justin Kurzel
GUIÓN: Justin Kurzel, Shaun Grant
FOTOGRAFÍA: Adam Arkapaw
REPARTO: Daniel Henshall, Lucas Pittaway, Craig Coyne
PRODUCTORA: Screen Australia / Warp X Australia
WEB OFICIAL: http://snowtownthemovie.com/
GÉNERO: Drama | Crimen
Anexo III:
Trailer oficial:



0 Respuestas a “Snowtown: cuando el cine revive a la noticia /”