Por Andrés Fluxa
El show prevalece. No importa la magnitud del sufrimiento, lo que interesa es la posibilidad de poner en escena los hechos de forma tal que puedan captar televidentes. El criterio tomado para poner “en el aire” un acontecimiento es su posibilidad (capacidad o potencia) de escenificación, no su gravedad.
Por estos días el mundo mediático en su totalidad, y por lo tanto el mundo en general, habla de la salida de los 33 mineros atrapados a unos 700 metros de profundidad en Chile. Aquí nadie desconoce el sufrimiento de estas personas; nadie niega el dolor de sus familiares ni la importancia de lo acontecido; pero tampoco nadie puede negar que una noticia que circuló en paralelo en pequeños e intrascendentes rincones de los medios es de una dimensión (en cuanto a sufrimiento humano) muchísimo más importante: un informe del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias avisa que mil millones de personas en el mundo padecen hambre, en su mayoría chicos. Sí, mil millones. Y de los 122 países que se tomaron para el estudio 25 cuentan con niveles “alarmantes” y cuatro (del África subsahariana) “extremadamente alarmantes”.
Pero los gobiernos (en este caso el de Chile) armarán su agenda corriendo detrás del espectáculo. Lo que no sale por televisión no existe, no tiene repercusión ni visibilidad y por lo tanto no tiene sentido su atención. ¿Para qué perder energías presidenciales en problemas que no tienen difusión mediática? La actividad del presidente debe estar presente en las retinas de los televidentes. La imagen se construye desde allí gracias a la transmisión repetida hasta el hartazgo del tema del momento. ¿Para qué estar presente en “X” si el show está en “Y”? En sus declaraciones el presidente chileno Sebastián Piñera comunicaba: “Yo voy a estar al pie del cañon. Estaré en el punto de donde van a salir todos los mineros”. Ese es el punto, ese es el lugar a dónde debe estar, lo que el raiting y el votante demanda.
No se trata de mala voluntad de los mandatarios, sino de una lógica implacable: la pertenencia a un partido político que busca la permanencia en el poder y la necesidad de mantener una imagen positiva que procure la gobernabilidad (estabilidad política) está directamente determinada por la construcción que hace el ciudadano (televidente) del político.
Por otra parte la popularidad del presidente creció luego de que fueran encontrados los mineros, y eso no es para desperdiciar, como tampoco lo es la repercusión mundial que generó este acontecimiento, lo que puso a Chile en el centro de la escena gracias a (hay que destacar el “gracias a”) los más de 2.000 periodistas de distintas partes del mundo que llegaron al lugar.
Mientras, Piñera manifestó su deseo de que la salida de los mineros “sea una explosión de alegría y de esperanza”, y agregó que “después del rescate vendrán otros desafíos, como derrotar la pobreza y el subdesarrollo”. Esperemos (¿aún podemos esperar?) que sea así, en Chile y en todo el mundo.




